Los testamentos más absurdos

Dejar las pertenencias valiosas a los miembros de la familia es lo más común en un testamento. Sin embargo, algunos excéntricos millonarios, escaparon a toda lógica y decidieron heredar sus bienes más preciados a mascotas o incluso a seres vegetales. En esta nota algunos ejemplos de los testamentos más absurdos que se han registrado en la historia de la humanidad:
1. Marcapasos para un pastor alemán: La novelista estadounidense Dorothea Edwards falleció el 4 de febrero de 2002, a los 80 años, y dejó un extraño testamento en el que ordenaba que su perro pastor alemán -llamado “Sunshine”- se quedara con su marcapasos.
2. Todo para el perro, nada para los hijos: La neoyorquina Leona Helmsley, dueña de la cadena de hoteles Helmsley y del edificio Empire State muerta en 2007, dejó la no despreciable suma de 12 millones de dólares a su perro. Su hijo y sus nietos no recibieron ni medio centavo.
3. Amor a los animales: Eleonor E. Ritchey, heredera de la Quaker State Refining Corporation y fallecida en 1968, indicó en su testamento que 4.5 millones de dólares fueran para sus 150 perros. Cuando los canes murieron, la fortuna fue entregada al Fondo de Investigación de la Universidad de Auburn, entidad que investiga enfermedades de los animales.
4. La venganza del fumador: Samuel Bratt (fallecido en 1960) estaba cansado de que su esposa le prohibiera fumar así que decidió vengarse a través de su testamento, el que estipulaba que la mujer sólo podría cobrar las 330 mil libras de la herencia si consumía 5 cigarrillos al día.
5. Árboles millonarios: El famoso novelista ruso León Tolstoi, que murió el 20 de noviembre de 1910, decidió dejar todas sus pertenencias al ¡tronco de un árbol!.
6. O te casas o te quedas sin dinero: El poeta alemán Heinrich Heine murió en 1856. Él decidió que su esposa podía quedarse con toda su fortuna, sólo si se casaba nuevamente. La razón de la extraña petición era que deseaba que un último hombre llorara su muerte.
7. Biblioteca machista: T. M. Zink falleció en 1930 y donó 35 mil dólares para que se construyera una biblioteca en la que no estuviera permitida la entrada las mujeres. Sin embargo, su hija, quien heredó sólo 5 mil dólares, no permitió que se cumplierasu petición.