Retratos con luz ambiente (parte 2/2)

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Si nos encontramos en un interior iluminado con bombillas de tungsteno, deberemos utilizar película equilibrada para luz de tungsteno. Si utilizáramos película equilibrada para luz de día, los resultados tendrían un tono intensamente anaranjado. Si sólo disponemos de película equilibrada para luz del día, tendremos que acoplar al objetivo un filtro 80A, el cual, al ser azul oscuro, corregirá el matiz anaranjado.

De todos modos, también tendremos que alargar la exposición para compensar la luz absorbida por el filtro.

Puesto que la intensidad de la luz en un interior es mucho menor que la del sol, probablemente las exposiciones tengan que ser bastante largas, lo que nos obligará a utilizar trípode.

Otro aspecto que tener en cuenta en estas condiciones es el denominado “fallo de reciprocidad”. Dentro de la caja de la película debería haber indicaciones sobre la pérdida del valor ISO con velocidades de obturación lentas. En caso contrario, tendremos que recurrir al método de ensayo-error con distintas películas hasta que nos encontremos cómodos fotografiando con este tipo de luz.

Las escenas iluminadas con fluorescentes, independientemente de que utilicemos película equilibrada para día o para luz de tungsteno, quedarán verdosas. Existe una amplia gama de filtros para corregir el color, pero puesto que hay muchos tipos distintos de tubos fluorescentes, sólo podremos saber cuál es el filtro adecuado por el método de ensayo-error o utilizando un termocolorímetro.

Este instrumento indica la temperatura de color exacta en grados Kelvin, transforma la información e indica exactamente, dependiendo del tipo de película que estemos utilizando en cada momento, qué filtro de corrección cromática deberíamos usar. El inconveniente es que los termocolorímetros son bastante caros, por lo que a menos que vayamos a hacer muchas fotos con iluminación artificial o mixta, no merece la pena la adquisición de este aparato.

Otro tipo de luz artificial son los focos. Estos han sido desplazados por el flash electrónico, más potente y cómodo de usar, ya que no genera tanto calor como los focos. De todos modos, los focos tienen la ventaja de que permiten ver exactamente la dirección y el efecto de la luz sobre el sujeto. Si alguien pone en duda la calidad de este tipo de iluminación en la fotografía de retrato, bastará con que eche un vistazo a la obra de grandes fotógrafos de Hollywood, como en renombrado George Hurrel, y enseguida se convencerá de lo contrario.